Permanentemente somos consultados por lo que denominamos, “malestares”. ¿Dr. No se que siento?, ¿Dr. Me siento mal, pero no se porqué?, Dr. Tengo una sensación de ahogo, ¿Qué será?. Dr. paso el día de mal humor y no se porqué. masturbacion
Y así, un sinfín de quejas sobre los conceptos individuales de lo que es sentirse bien.

Quiero insistir en un aspecto importante para cada uno de nosotros, el auto-conocimiento y en la importancia de saber cuales de nuestras “creencias” pueden entrar en conflicto con nuestros “valores” y entonces se producían todo tipo de alteraciones emocionales, muchas de las cuales producirán desde un simple sentimiento de culpa hasta bloqueos afectivos importantísimos y trastornos físicos que deben ser tratados médicamente.

Conversando con estas personas, generalmente encontramos alguna carencia afectiva y sobre todo, en mujeres sexualmente activas, malestares en el área sexual.

Amor, sexo y matrimonio son los tres elementos que -conjunta o separadamente- muchos individuos y parejas ansían en diversas épocas de sus vidas. Se puede desear a alguien, tocarlo y ser tocado, acariciarse sexual o genitalmente, disfrutar y sentir mero placer corporal. Se puede querer igualmente ser escuchado, apreciado, respetado, cuidado, amado y amar. Y se puede anhelar compartir las experiencias cotidianas, los sueños, las ambiciones, los ideales, las posesiones, los cuerpos y las mentes, la vida entera con él o ella.

Por otro lado, hay toda clase de relaciones: largas, duraderas o efímeras, superficiales, basadas en la mera atracción física animal, la dependencia psicológica, en la admiración moral, el provecho económico o material, la fama, el prestigio, los intereses y los gustos comunes, los bienes y los hijos… O simplemente todos estos elementos. matrimonio

Muchos sueñan con “tener sexo” puro y llano, satisfacerse simplemente, sin complicaciones ni compromisos emocionales, otros, con tener algo más elaborado, el sentimiento y el ideal del amor. Y claro muchos de los que se casan además de querer una convivencia bajo contrato o un compromiso hasta “que la muerte los separe”, también anhelan mucho cariño, amor, y placer sexual, todo a la vez.

Se puede tener sexo sin amor, amor sin sexo, matrimonio sin sexo o sin amor. Y claro que también al mismo tiempo los tres componentes de la tríada. Algunos más equivocadamente caen enredados en relaciones dañinas y hasta destructivas pensando haber encontrado «el amor verdadero» -ya que es «sufrido»- o son esclavos de un intenso y mero placer genital pudiendo así llegar en tales condiciones no tan favorables como convivir, casarse y/o tener hijos.

El placer sexual, dicho sea de paso, obtenido con la pareja adecuada y con mutuo amor, es intensamente más satisfactorio en un sentido integral, esto es, va más allá de lo meramente fisiológico y pasajero, pudiendo traer satisfacción inimaginables y coitos que llevan al orgasmo cósmico, sin que esto signifique que el sexo solo sea malo..

Por amor, sexo o matrimonio muchísimos han entregado no sólo su cuerpo sino también sus vidas, parte o todo lo que tienen e incluso se han suicidado (por desengaños o frustraciones) han matado (crímenes pasionales por celos, despecho o venganza). Otros más a cambio de algo -o bastante- sea psicológico (compañía, cariño) o material (hogar, dinero) han entregado su cuerpo, sus sentimientos, su sexualidad, toda su existencia o parte de ella, e incluso hay quienes fingen emociones o creen tenerlas para mantener una relación.

Se ha endiosado y rendido culto al sexo como también se lo ha subestimado, descuidado y hasta atacado. Algo parecido ha hecho con relación al amor y el matrimonio. Cada quien tiene sus necesidades, cada quien tiene su propia imagen de amar y ser amado. Pero ¿son las adecuadas?

Y para preservar la unión con su pareja -y la descendencia por venir-, para mantener la persona -o el “objeto”- que saciará supuestamente su deseo de satisfacción sexual, psicológica, religiosa y económica, se creó la institución del matrimonio. Pero claro es sólo un modelo ideal, en el que no todos logran la satisfacción buscada. seguir.

De una forma u otra, lo sexual, lo erótico, la pasión, y la lujuria, puede, al no ser satisfecha adecuadamente, ser causa de malestares intensos que pueden terminar en trastornos importantes, desde anorgásmia hasta problemas de disfunción eréctil o de eyaculación precoz. La sexualidad en el humano, es un instinto básico que hay que satisfacer.

Dr. Miguel Osìo Sandoval

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