Se denomina cardiopatía isquémica, al síndrome originado por el déficit entre la demanda de oxígeno del músculo cardiaco y el aporte limitado de este elemento, por las arterias coronarias, dependiendo de el grado de deficiencia de oxígeno en el músculo cardíaco, se puede producir un infarto, que no es más que la muerte, con la subsiguiente necrosis, de las fibras musculares. CARDIOPATIA
La ateroesclerosis coronaria causa más frecuente de los infartos, es una forma de endurecimiento que afecta tanto a las arterias grandes, medianas y pequeñas. Los depósitos grasos, llamados “ateromas” (formación amarilla en el dibujo) o placas, dañan el revestimiento de las arterias causando que se estrechen o se endurezcan. Cuando los depósitos de placas se engrosan de manera gradual, estos interfieren con el flujo sanguíneo lo que genera con frecuencia dolor o disminución en la función de aquellos tejidos que son irrigados por las arterias afectadas.
COLESTEROL
Existen los llamados factores de riesgo como son un estilo de vida inadecuado, sedentarismo, obesidad, hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, dietas ricas en grasas y triglicéridos, estrés, problemas emocionales mal orientados, además de otros factores como el hereditario. De estos muchos son susceptibles de prevenir, modificar o controlar. Como por ejemplo la vida sedentaria, la ingestión de comidas sanas bajas en grasas y colesterol, los problemas emocionales estresantes y el tabaquismo, que es el gran asesino del siglo. NO FUMAR

Muchos pacientes nos preguntan que ¿cuál es la diferencia entre el colesterol “bueno” y el colesterol “malo”?. Estos términos se emplean para describir la lipoproteína de alta densidad (HDL) [high density lipoprotein] y la lipoproteína de baja densidad (LDL) [low density lipoprotein], que son tipos de moléculas proteicas que llevan el colesterol a través de todo el cuerpo.
El LDL se denomina “malo” porque deposita el colesterol en las arterias coronarias, aumentando el riesgo para la cardiopatía coronaria. El HDL se considera “bueno” porque elimina el colesterol de la circulación sanguínea, en realidad reduciendo el riesgo. Una dieta alta en grasas saturadas y colesterol se cree reducir el paso de LDL en la sangre, mientras la obesidad y las calorías excesivas estimulan la sobreproducción de LDL.
Un grupo que debe ser tomado en cuenta para incluirlos en una actividad preventiva y de rehabilitación cardiovascular, son las personas con factores de riesgo coronario (Diabéticos, hipertensión arterial, colesterol y triglicéridos altos, obesidad, etc.) que bien informadas u orientados, pueden y deben acudir para la prevención de la cardiopatía isquémica.
En las personas que han sufrido ya un infarto, la gravedad recién vivida le genera sensaciones de inseguridad que se compensan en gran medida en sus visitas al hospital, busca consejo para toda suerte de decisiones y tiene avidez para la información técnica sobre sus problemas. Es el mejor periodo para reforzar el trabajo educacional e imbuirle entusiasmo por luchar personalmente contra sus factores de riesgo.
Hoy día es preferible realizar antes del inicio de un programa de rehabilitación una TOMOGRAFIA COMPUTADA VOLUMETRICA MULTICORTE lo que nos dirá no solo el estado de la luz coronaria, sino de sus paredes.

En nuestra obligación insistir en la reducción de peso, nocividad del hábito de fumar y establecimiento de estilos de vida favorables. La capacidad física de una elevada proporción de sobrevivientes de un infarto del miocardio y recuperados de cirugía cardiaca, aumenta hasta niveles aceptables y con frecuencia sobrepasan la aptitud que precedía al evento agudo o la intervención quirúrgica. Seguiremos orientando sobre este tema.

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