Las enfermedades autoinmunes son trastornos en los que el cuerpo fabrica anticuerpos en contra de las sustancias químicas normales y células de nuestro propio organismo. Cuando se sufren estas enfermedades, los anticuerpos noAnticuerpos pueden distinguir entre los antígenos ubicados en el interior de la célula y los que están en el exterior de esta. Cuando los anticuerpos atacan a las células internas, las reacciones pueden ser locales (sólo en un área pequeña) o sistémicas (en todo el cuerpo). La piel y los tejidos conjuntivos, o conectivos (cartílagos, huesos, tendones) son los más afectados pero también pueden afectarse otros tejidos, incluyendo los nervios, glándulas y músculos.
Las enfermedades autoinmunes incluyen entre otras:
– Lupus eritematoso sistémico (LES)

LUPUS

– Síndrome antifosfolípido
– Miastenia grave
– Artritis reumatoidea
– Esclerodermia

La enfermedad tiroidea autoinmune agrupa un amplio espectro de presentaciones clínicas, entre las cuales se encuentra la tiroiditis crónicaTIROIDES autoinmune de Hashimoto y la enfermedad de Basedow- Graves. La causa autoinmune es la más frecuente de bocio en los lugares sin bocio endémico por carencia de yodo. La patogenia del bocio de la tiroiditis de Hashimoto depende en gran medida de la infiltración celular linfocitaria. En la enfermedad de Basedow Graves, las inmunoglobulinas estimuladoras del receptor de TSH inducen hiperplasia glandular.

Algunas enfermedades autoinmunes afectan levemente o no afectan al embarazo, mientras que otras pueden aumentar ampliamente los riesgos de pérdida del embarazo y enfermedades fetales y maternas. Asimismo, el embarazo puede tener efectos en algunas enfermedades autoinmunes y en otras no.
Las mujeres embarazadas que padecen de una enfermedad autoinmune requieren del cuidado clínico de un médico u otro profesional del cuidado de la salud. Nueva información sobre el papel de las células madre de la médula ósea podría llevar a importantes avances en el tratamiento de enfermedades como la leucemia, el lupus y la artritis reumatoide.

Investigadores de la Oklahoma Medical Research Foundation de Oklahoma City, en colaboración con la Universidad de Tokio, la Universidad de Osaka y la Universidad de Saga en Japón estudiaron células purificadas de médula ósea de ratones de laboratorio. Descubrieron que estas células, que antes se pensaba que eran básicamente pasivas, pueden identificar la presencia de bacterias y virus en la sangre.
“Hemos sabido por largo tiempo que las llamadas células madre hematopoyéticas (de la sangre extraída del cordón umbilical) crean las células sanguíneas que son los soldados de primera línea en el sistema inmunológico del cuerpo”, afirmó en una declaración preparada el CELULAS MADRES autor del estudio e investigador de la fundación Paul Kincade. “Pero no creíamos que los agentes infecciosos tuvieran una función activa en el proceso”, añadió.

Cuando se han identificado los agentes infecciosos, las células madre comienzan a defender al organismo contra estos patógenos foráneos, un hecho que sorprendió a los científicos. “Lo que hemos descubierto ahora es que estas células madre tienen una especie de antena que detecta a bacterias y virus”, afirmó Kincade. “Y cuando las células madre reciben estas señales de auxilio, se lanzan a la acción y crean células que el organismo más necesita en situaciones potencialmente mortales”, dijo.

Esto podría ser una muy buena noticia para los pacientes de enfermedades autoinmunes. Comprender el papel de estas células madre significa que los científicos podrían averiguar un día cómo manipularlas para el beneficio de tales pacientes. “Podría ser posible impulsar el sistema inmunológico cuando sea necesario y también desactivar las respuestas inapropiadas. Esto podría ofrecer una herramienta poderosa para combatir el cáncer, el lupus y muchas otras enfermedades”, asegura Kincade.
Dr. Miguel Osìo Sandoval

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