Estas sintiendo desde hace algún tiempo malestares e y inclusive trastornos como, cansancio físico casi permanente aun recién levantado de la cama; dolor o tensión en el cuello, hombros o espalda; ahogos y palpitaciones; nauseas; mareos; estás fumando en exceso; tienes pérdida o exceso de apetito; insomnio o sueño irregular; pesadillas; gases e indigestión opresionfrecuente; dolores de cabeza; ansiedad; erupciones cutáneas, crisis hipertensiva, disminución del apetito sexual y muchos otros síntomas a los cuales no le encuentras explicación, pues entonces puedes estar padeciendo de lo que comúnmente se denomina estrés.

La palabra estrés tiene su raíz en el latín (Stringo stringere) que significa apretar, comprimir, restringir. El Estrés es un “complejo estado emocional resultado de alteraciones biológicas, cognitivas y emocionales y de comportamiento, provocadas por la ruptura del equilibrio interno”. EL estrés es la respuesta de nuestro cuerpo a las “agresiones”, el resultado de la relación entre la presión sentida y la respuesta psicofisiológica de nuestro organismo, frente a una situación determinada y que depende de la valoración personal de la situación de acuerdo a nuestro sistema de creencias y sistema de valores.

Cuando el cerebro capta señales visuales, acústicas, táctiles, gustativas u olfativas; o cuando las señales provienen de angustianuestro “interior”, como son presentimientos, retos; angustias de origen laboral, sentimental, hogareñas; dudas en áreas del funcionamiento sexual, emocional, físico o intelectual; el cerebro “ordena” la secreción de hormonas entre otras, la “adrenalina”, para preparar nuestro organismo adecuadamente a enfrentar esa situación.

Esta reacción normal del organismo es beneficiosa, ya que nos ayuda en la vida diaria a cumplir con todos nuestros compromisos, inclusive nuestra supervivencia depende de esta reacción. Lo que debemos procurar es que las agresiones internas o externas que sufrimos diariamente, sean procesadas adecuadamente por nuestro cerebro. Necesitamos evitar los efectos dañinos que pueden producir estas reacciones que hemos descrito, que no son más, que un estado de estrés adecuado. Si este estado de preparación corporal para enfrentar las agresiones externas se hace excesivo y se produce daño o alteración de nuestra salud mental y física, entramos en el área del ESTRÉS PATOLÓGICO. Este tipo de estrés puede tener efectos devastadores en nuestro organismo ya que entre otras cosas hace que bajen nuestras defensas inmunológicas naturales y producen alteraciones que van desde una simple gastritis hasta que con los años puede generar enfermedades malignas como el cáncer. Si crees estar en situación de estrés perjudicial, solicita ayuda, muchos por no hacerlo a tiempo.

Las exigencias de la vida diaria, por más duras que puedan ser, no tienen que llevarnos forzosamente a un estrés ansiedadperjudicial, deben constituir solo el estímulo para superar las pruebas y poder alcanzar las metas “razonables” que nos hemos propuesto. Si esto no produce síntomas, es que estamos “manejando” nuestras cosas aceptablemente, pero si espesamos a sentir una serie de “malestares” que no sentíamos antes, hay que averiguar que nos está pasando. Lo primero es determinar si se trata de un mal “orgánico”, si el médico no lo encuentra, seguramente se trata de una de esas afecciones denominadas “sicosomáticas”, causadas por estrés excesivo y entonces… es hora que iniciemos algunos cambios en nuestro sistema de vida y nos decidamos a solicitar la ayuda adecuada.
Dr. Miguel Osío Sandoval
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