SEXO Y TANTRA

Basado en investigaciones bibliográficas sobre el tema
Dr. Miguel Osío Sandoval

“Las enseñanzas sobre el sexo pueden conducir al hombre al Amor, pero las enseñanzas acerca del Amor nunca llevarán al hombre a la sexualidad”.
“La energía del sexo es transformada en amor y es diseminada a todo su alrededor en proporción directa con el crecimiento del amor en el interior”. – Osho-

En vista de los múltiples correos de carácter confidencial recibidos con motivo del último post, SEXO Y EL CÍRCULO TÁNTRICO, se ve que aún persiste el miedo ligado a la curiosidad, que despierta el hablar de sexo y sexualidad, por lo que he decidido reproducir el curso SEXO, AMOR Y DIOS, que impartíamos en Caracas durante los fines de semana, (actualmente vivo en Porlamar, Estado Nueva Esparta) conjuntamente con una persona muy especial y mística, a la cual no veo en años y que espero, si lee esto, y me permita darle el crédito que merece.
TANTRA
El Tantra es una manifestación especial de la sensibilidad, el arte y la religión originaria posiblemente de la India. No es posible dar una definición rápida o fácil. Existen muchas variantes de práctica y creencia, pero “sólo un hilo es capaz de guiarnos a través del laberinto; todas las manifestaciones del Tantra se pueden sujetar a ese hilo, que es la idea de que el Tantra es un culto del éxtasis, concentrado en una visión de sexualidad cósmica”. En esa visión convergen estilos de vida, ritual, magia, mito, filosofía y una tupida red de signos y símbolos emotivos.

SEXO

El Tantra incluye igualmente imágenes e ideas que proceden de las capas más antiguas de la religión hindú, muchas de ellas del Aiyan Veda y de los Upanishads , y son reinterpretados con frecuencia en términos visuales por medio de diagramas y de personificaciones.
Hoy día conocemos el Tantra por los textos manuscritos llamados Tantras, escritos en sánscrito o en lenguas vernáculas. Solamente unos pocos de los que sobreviven han sido publicados, y menos aún traducidos al castellano. Parece que fueron compuestos en la India, en distintos períodos y lugares, más o menos a modo de enciclopedias de filosofía y ritual tántrico, y copiados y aumentados muchas veces.
Aunque el tantrismo como un cuerpo filosófico-esotérico sistematizado va conformándose a partir del siglo IV, sus raíces se pierden en los tiempos y muchos de sus más significativos principios místicos e iniciáticos son prevédicos (Período prevédico, siglo 40 a.C. al siglo XX a.C.
India prearia, apogeo grávida.-Período védico, siglo XX a.C. al siglo Vlll a.C. y cuentan con una antigüedad de más de cinco milenios).
En completo contraste con el firme y penoso «¡No!» que lanza la tradición brahmánica oficial contra el mundo, contra todas las experiencias que más apreciamos de ordinario, como el amor por nuestros amantes, CHAKRASpor nuestros hijos, la comida, el intenso goce emocional que puede producir la naturaleza, la música, el arte, e incluso la adoración de un Dios personal, el Tantra formula un resuelto, aunque matizado «¡Sí!», afirmando que, “en lugar de suprimir el placer, la visión y el éxtasis, lo que hay que hacer es cultivarlos y utilizarlos”, que debidamente encauzados, pueden darnos una fuente de energía sin precedentes, aportando beneficios a la sociedad, además de intensificar constantemente el éxtasis del individuo.

El Tantra no es una creencia o una fe, sino una forma de vivir y de actuar. El tántrico tiene que vivir una vida controlada, porque sabe que sólo la repetición, de todo corazón y sin cesar, de actos auténticos, tanto físicos como mentales, puede cambiar su cuerpo y su conciencia. Categorizar correctamente es fundamental para la armonía de la vida. Llevarse bien con uno mismo es la única plataforma desde la cual se puede construir el altar de la Sadhana que significa cualquier práctica de auto-corrección que de a la mente y al cuerpo una disciplina para expresar el infinito dentro de uno mismo, es una práctica que reajusta tus ciclos y patrones al ritmo de tus más altas metas. Es un tiempo cada día para darse cuenta de todos tus hábitos negativos que se desvían de la conciencia superior y para eliminar uno por uno los deseos que yacen en el fondo de esos hábitos.
En el arte tántrico, cada uno de los siete chakras principales tiene como símbolo una flor de Loto distinta, para significar su naturaleza particular. Cada flor está compuesta por su propia combinación de colores, pétalos, y diseños simbólicos. Se entiende, que cada uno contiene una carga positiva o negativa, un valor numérico y alfabético, una afinidad particular con un elemento de la naturaleza (aire, tierra, agua, fuego), con uno de los varios sentidos (gusto, tacto, olfato, etc.), y con una cualidad tonal particular. Este último aspecto sugiere una analogía si consideramos los chakras como las cuerdas de una guitarra, cada cuerda vibra con una frecuencia y emite una nota distinta. Con el tiempo las cuerdas pueden subir o bajar de tono y necesitar, por lo tanto, ser afinadas. Cuando están afinadas, el sonido que produce la guitarra es armonioso. Del mismo modo, cuando los chakras están afinados, se logra la armonía.
Cada chakra representa un deseo humano natural -de poseer, de copular, de amar, de comunicar, de comprender, y finalmente de ascender, de excedernos a nosotros mismos tocando a Dios o a la consciencia cósmica o a un nivel superior de ser, o como queramos llamarlo-.
El TANTRA utiliza estos impulsos naturales de hombres y mujeres como base para establecer una relación amorosa, apasionada y continua.
Continua en dos días EL SEXO Y EL TANTRA II
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