EXCITACIÓN

Free Image Hosting at www.ImageShack.usLa excitación es consecuencia de la estimulación sexual, que puede ser física, psicológica o una combinación de ambas. Las respuestas sexuales se asemejan a otros procesos fisiológicos, en la medida que puedan desencadenarse por estímulos, no sólo mediante contacto físico directo, sino a través de todos los sentidos, olfato, gusto, vista, y oído, que producen pensamientos y emociones al ser procesados por el cerebro.

Cambios en los genitales femeninos en la fase de excitación

La primera señal de excitación sexual en la mujer es la aparición de la lubricación vaginal, que se inicia de 10 a 30 segundos después del principio de la estimulación sexual. La causa de la lubricación vaginal está en la vasoconstricción de las paredes vaginales, que provoca la percolación (traspaso) del fluido a través del revestimiento de la vagina, en un proceso llamado trasudación. Free Image Hosting at www.ImageShack.us

La secreción vaginal se presenta primero en forma de pequeñas gotas aisladas que fluyen en sucesión, y que acaban por humedecer toda la superficie interna de la vagina. La densidad, cantidad y olor de la lubricación vaginal varían mucho de una mujer a otra y, en una misma mujer, de un momento a otro.

La lubricación facilita la penetración del pene y la suavidad del movimiento de empuje, a la vez que impide que la mujer sienta incomodidad o molestias durante el acto. A medida que continúa la excitación, ocurre la dilatación y alargamiento de la vagina, estando limitados estos procesos a las dos terceras partes del conducto. La superficie arrugada se alisa y la mucosa se adelgaza con la expansión. El alargamiento vaginal es tal que aumenta un 25% más, con relación a las dimensiones que tenía antes de la estimulación.

Por otro lado la vulva adquiere un tinte púrpura intenso. En la parte temprana de la fase, aparecen contracciones uterinas rápidas e irregulares llamadas fibrilación. Hay un aumento en el tamaño de la vulva, y si la estimulación persiste por un período prolongado a través de esta fase y la siguiente, puede haber aumentado el doble o el triple del tamaño. A medida que emergen las fases de excitación y de meseta, todo el útero se eleva hacia la parte baja del abdomen, produciendo una dilatación o efecto de cúpula, en las dos terceras partes internas de la vagina.

El clítoris crece, aunque la tumefacción puede no ser descubierta a simple vista, y continua aumentando durante toda la estimulación sexual. La estimulación directa del clítoris, produce un crecimiento más rápido y pronunciado que la estimulación indirecta mediante fantasías, manipulación de los senos, etc. Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Los labios mayores se adelgazan, se aplanan, y se elevan ligeramente hacia arriba y afuera, retirándose de la abertura vaginal. En una mujer que ha parido, los labios mayores se congestionan con sangre, aumentando al doble o triple de su tamaño normal. Los labios menores también empiezan a aumentar de tamaño, creciendo finalmente al doble o triple de su espesor normal.

Al final de esta fase, las glándulas de Bartholino producen una secreción muy escasa de moco, y luego generalmente se suspende, para reanudarse hacia el final de esta fase o de la siguiente. Contrario a lo que se creía, las glándulas de Bartholino no son las responsables de la lubricación vaginal.

A medida que la tensión sexual aumenta, los pezones se tornan rígidos, a consecuencia de las contracciones de pequeñas fibras musculares. La sangre venosa es atrapada en las glándulas mamarias, aumentando de tamaño aproximadamente. Las areolas se hinchan en forma considerable. Las venas de las mamas se vuelven visibles.

Las mujeres sexualmente estimuladas desarrollan un enrojecimiento de la piel, conocido como enrojecimiento sexual. Comienza en la región del estómago y garganta, diseminándose hacia las glándulas mamarias. La intensidad de este cambio, esta en relación directa con la estimulación recibida. A medida que la mujer avanza en edad, esta manifestación es menos frecuente.

La tensión de los músculos voluntarios, y algunas veces involuntarios, empieza y aumenta durante esta fase, proporcionando una clara evidencia de que la respuesta sexual de la mujer no está limitada a la región pélvica. A medida que la tensión crece, sus movimientos se vuelven más inquietos, potentes y rápidos. Durante esta fase y las subsiguientes, los músculos de las nalgas y del ano pueden aumentar su tensión en forma involuntaria. La presión arterial y la frecuencia cardíaca aumentan a medida que aumenta la excitación.

Dr. Miguel Osío Sandoval

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