FASES DEL CICLO SEXUAL

MESETA

Como vimos, en la fase de excitación se produce un marcado aumento de la tensión sexual. En la siguiente fase, meseta, se mantienen e intensifican los niveles de excitación sexual, que en principio preparan el terreno para el orgasmo. Free Image Hosting at www.ImageShack.us

La duración de la fase de meseta varía mucho de un individuo a otro. Para los hombres que tienen dificultad en controlar su eyaculación – de aquí la importancia del Tantra y del tratamiento de este trastorno denominado eyaculación precoz-, esta fase es extraordinariamente breve lo que produce insatisfacción en la pareja. En muy pocos casos algunas mujeres con una fase de meseta breve, pueden tener un orgasmo de gran intensidad. Pero lo más frecuente es que una fase de meseta larga y pausada que puede inclusive prolongar el coito por horas, conlleva a una exaltación erótica e íntima, que constituye de por sí, un final insospechado.

Las prácticas del amor o sexo Tántrico se centran principalmente en la fase de excitación y de prolongación de esta fase de meseta, que es donde se presentan todos los estímulos y experiencias de carácter físico, emocional y espiritual más satisfactorios del abrazo sexual.

Cambios en los genitales femeninos durante la fase de meseta Free Image Hosting at www.ImageShack.us

El tercio exterior de la vagina, incluyendo su musculatura, se contrae por el flujo de sangre venosa en una forma tan intensa, que el conducto vaginal reduce su diámetro en aproximadamente en una tercera parte, provocando que la vagina se apriete alrededor del pene insertado, aumentando así el placer sexual en la pareja.

Una de las razones por las que el tamaño del pene no es un factor tan importante como se cree para la estimulación física de la mujer durante el coito, estriba en la que la vagina externa o plataforma orgásmica, atenaza el pene al alcanzar la excitación de la fase terminal de la meseta, independientemente del tamaño del mismo.

El útero se eleva a su máximo, aumentando la cúpula vaginal e intensificando la fibrilación uterina. Los cambios en los labios mayores y menores observados por primera vez en la fase de excitación se intensifican. La coloración de los labios menores progresa de un color rosa cenizo al rosa brillante, y finalmente a una tonalidad escarlata. Los labios menores pueden adquirir inclusive un color vino oscuro. La intensidad del cambio de color en ambas circunstancias, está directamente relacionada con el grado de excitación sexual, y un cambio notorio de color constituye evidencia de orgasmo inminente. Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Con frecuencia, durante esta fase disminuye la lubricación vaginal, en relación con el volumen producido durante la fase de excitación, sobre todo si la fase de meseta es larga, lo que ayuda a aumentar la fricción y por supuesto las sensaciones.

El clítoris muestra su respuesta más singular al estímulo sexual durante la fase de meseta, con una constancia casi permanente entre todas las mujeres. el cuerpo clítorideo y el glande del mismo, se retraen en su posición colgante en la zona pudenda y se esconden profundamente dentro del capuchón. Si se suspende la estimulación sexual durante la fase de meseta, el clítoris recobra su posición normal colgante, si la estimulación comienza de nuevo, volverá a retraerse. En esta fase el clítoris se retrae contra el hueso pubico. Este cambio, junto con la vasoconstricción en los labios, ocultan el clítoris y protegen parcialmente su cabeza del contacto directo, que puede producir sensaciones desagradables y hasta dolorosas. Sin embargo, durante estos cambios no se produce la pérdida de la sensación clitorídea.

Los senos y las areolas se expanden al máximo durante esta fase.

La tensión muscular ocurre desde la cabeza hasta los dedos de los pies. Una mujer con frecuencia reacciona con gestos, fosas nasales dilatadas y tensión notoria en las comisuras labiales. Los músculos del cuello se ponen rígidos y sobresalen, especialmente con la proximidad del orgasmo. La espalda se arquea y los músculos de los muslos se ponen muy tensos. Posteriormente en la misma fase, se observan contracciones espásticas de los músculos de las manos y de los pies adquiriendo la forma de garras. Los músculos de las nalgas se tensan al aproximarse el orgasmo. La frecuencia cardiaca puede llegar a 175 latidos/minuto. El aumento de la frecuencia respiratoria, y la forma de una respiración entrecortada, es notoria desde el principio de esta fase.

Dr. Miguel Osío Sandoval

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