¿Queremos realmente cambiar?

Casi todos queremos cambiar algo en nuestras vidas, pero es curioso observar la manera en que las personas desean esto y simultaneamente temen al cambio. Las consultas a psicoterapeutas y psicoanalistas, terapeutas alternativos o complementarios, brujos, videntes, tarotistas, astrólogos, están llenas. Muchos asisten a conferencias y talleres, consumen decenas de libros de autoayuda y sin embargo, todo parece quedar en la nada. ¿Qué pasa entre esa información que les llega y su dificultad para autoaplicarla logrando la tan deseada transformación?
Lo que sucede es que queremos cambiar pero sin abandonar los viejos esquemas con los que hemos moldeado nuestra vida, es decir, guardando nuestro sistema de creencias Free Image Hosting at www.ImageShack.us, nos da miedo lo que pueda suceder con el cambio que debemos acometer. Muchos están fuertemente convencidos de que el cambio debe provenir desde afuera, del profesional, del conferencista, del brujo o del vidente, del autor del libro, quienes se cree, conocen el secreto de la felicidad, de lo que nos depara la vida. Aquellas personas se caracterizan por una constante demanda: ¿Dígame qué tengo que hacer para ser feliz?.
En algún momento tendremos que decidir o, mejor dicho, hacer consciente nuestra decisión o tendremos que decirle adiós para siempre al deseo de cambiar, de ser diferentes, DE VIVIR LA VIDA CON TODO LO QUE ELLA NOS DEPARA.
De no ser así la respuesta será siempre la tristeza y el reproche transformado en algún síntoma o dolencia física. Todos sabemos que no es fácil vivir en un estado permanente de calma y bienestar. Image Hosted by ImageShack.usCircunstancias externas como internas te crean permanentemente una propensión, a sentir desazón, desasosiego, inquietud, ansiedad, disgusto, fastidio, malhumor, intolerancia, frustración, enojo, momentos depresivos. Todo lo cual te lleva, como a muchos, a que sintetices esas vivencias con el consabido “me siento mal”. Hay personas que tienen una Actitud Mental Positiva frente a las adversidades. Este tipo de seres no niegan la realidad sino que la encara con un espíritu de resolver problemas, ese “sentirte mal” es una forma que tiene tu mente de avisarte que las cosas no están funcionando como tu lo deseas, que hay un conflicto o desequilibrio.
Desde la vivencia del “malestar” podemos interrogarnos y darnos cuenta de lo que nos está pasando. Pero conocer y admitir nuestras carencias, nuestras faltas, los huecos de nuestra vida, no es para nada agradable. Tomar conciencia de que nuestra existencia tiene un límite, de que aquellos a quienes amamos nos pueden dejar y, de hecho, nos dejan, produce angustia. Free Image Hosting at www.ImageShack.usReconocernos como seres humanos con todas nuestras imposibilidades nos hace poner los pies en la tierra bruscamente. Saber que no sabemos y que necesitamos de otros para tantas cosas, es una ofensa para nuestra ilusión de creernos completos. Percatarnos de nuestro proceso de envejecimiento y compararnos con nuestras fotos de diez años atrás, observar que muchos de los que aparecen ya no están, comprender que toda una época terminó, nos invita a hacer un balance en donde hay mucho de pérdida, de falta, de oportunidades que dejamos y de renuncias a nuestros propios deseos para satisfacer el deseo de algún otro. Muchas de esas carencias se mantienen y, si se toma conciencia de ellas, podemos preguntarnos…
¿Qué estoy haciendo con mi vida?.
Dejemos el miedo.

Dr. Miguel Osío Sandoval

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