Carta a un ser querido

Querida amiga, cuando hablamos de sexo, amor, y sobre todo sobre del sistema de creencias y de valores, debemos repetir mucho estos temas, por lo que insisto en el autoconocimiento y en la importancia de saber cuales de nuestras “creencias” entran en conflicto con nuestros “valores”, lo que produce todo tipo de alteraciones emocionales que van desde un simple sentimiento de culpa hasta bloqueos afectivos importantísimos. Free Image Hosting at www.ImageShack.us
Amor, sexo y matrimonio son los tres elementos que conjunta o separadamente, muchos individuos y parejas ansían en diversas épocas de sus vidas. Se puede desear a alguien, tocarlo y ser tocado, acariciarse sexual o genitalmente, disfrutar y sentir mero placer corporal. Se quiere ser escuchado, apreciado, respetado, cuidado, amado y amar. Y se puede anhelar compartir las experiencias cotidianas, los sueños, las ambiciones, los ideales, las posesiones, los cuerpos y las mentes, la vida entera con él o ella.

Por otro lado, hay toda clase de relaciones: largas, duraderas o efímeras, superficiales, basadas en la mera atracción física, la dependencia psicológica, en la admiración moral, el provecho económico o material, la fama, el prestigio, los intereses y los gustos comunes, los bienes y los hijos… O simplemente todos estos elementos, las costumbres y las presiones sociales son una barrera para buscar nuevas experiencias, nuevos amores, amantes, u «objetos sexuales».
Muchos sueñan con “tener sexo” puro y llano, satisfacerlo simplemente, sin complicaciones ni compromisos emocionales, otros más con tener algo más elaborado, el sentimiento y el ideal del amor. Y claro muchos de los que se casan además de querer una convivencia bajo contrato o un compromiso hasta de por vida, también anhelan mucho cariño, amor, placer sexual, o todo a la vez. Muchísimos tienen relaciones sexuales gratas o no, muchos más también se casan -o se separan- otros pueden decir que aman y son amados y para algunos, ya no existe el amor. Free Image Hosting at www.ImageShack.us
Así también se puede tener sexo sin amor, amor sin sexo, matrimonio sin sexo o sin amor. Y claro que también al mismo tiempo los tres componentes de la tríada.Algunos más equivocadamente caen enredados en relaciones dañinas y hasta destructivas relaciones pensando haber encontrado «el amor verdadero», o son esclavos de un intenso y mero placer genital pudiendo así llegar en tales condiciones no tan favorables como convivir, casarse y/o tener hijos.

Tal placer, dicho sea de paso, obtenido con la pareja ideal o adecuada y con mutuo amor, es inmensamente más satisfactorio en un sentido integral, esto es, va más allá de lo meramente fisiológico y pasajero, pudiendo traer satisfacción y complementación personal.

Por amor, sexo o matrimonio, muchísimos han entregado no sólo su cuerpo sino también el alma, parte o todo lo que tienen, e incluso se han suicidado (por desengaños o frustraciones), han asesinado (crímenes pasionales por celos, despecho o venganza). Otros más, a cambio de satisfacciones psicológicas (compañía, cariño) o materiales (hogar, dinero), han entregado su cuerpo, sus sentimientos, su sexualidad, toda su existencia o parte de ella, e incluso fingiendo emociones que no tienen.

La sexualidad del ser humano no está determinada instintivamente, como la de cualquier otro animal que si lo está a cierta conducta reproductiva durante algunos momentos específicos del año (períodos de celo). Nuestro accionar en el mundo está muy influenciado por las creencias, por la ideología, sea predominantemente mítico-religiosa, racional-filosófica o sofisticadamente probatorio-científica.. Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Han endiosado y rendido culto al sexo como también lo han subestimado, descuidado y hasta atacado. Algo parecido hemos hecho con relación al amor y el matrimonio. Esas creencias así como las simples circunstancias casuales y burdas, pudieron hacernos inventar altos ideales y así buscar amores «trascendentes» superiores a los «bajos», ideales, duraderos o breves, instintivos, basados sólo en el deseo animal (cada quien tiene sus necesidades, cada quien tiene su propia imagen de amar y ser amado).

Los seres humanos, para preservar la unión con su pareja y la descendencia por venir, para mantener la persona o el “objeto” que saciará supuestamente su deseo de satisfacción sexual, psicológica, religiosa y económica creó la institución del matrimonio monogámico vitalicio (que en nuestra civilización sigue el modelo judeo-cristiano). Pero claro es sólo un modelo ideal al que no todos aciertan en seguir.
Al ir tras cualquiera de los elementos de la tríada -sexo, amor o matrimonio- los seres humanos van hacia incierto rumbo, a veces con todas sus energías, mejorando o perjudicando sus actividades.
Como ves ser querido, la cosa no es fácil, hay que reflexionar sobre lo que los sentimientos y el corazón nos dice.

Miguel Osío Sandoval

Relaciónalo con otros Blogs:
Blogalaxia:
Technorati:

Página Principal
Anuncios