MI TRABAJO ME ENFERMA

La insatisfacción por el trabajo que se desempeña es un malestar que trae consecuencias patológicas, económicas y psicológicas en el entorno laboral, familiar y social de la persona.
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Los gastos y pérdidas derivadas por el costo del estrés debido al trabajo, aumentan año tras año. Aumentan los índices de ausentismo, baja la productividad de la empresa y los accidentes y enfermedades por el trabajo aumentan.

La definición del término estrés ha sido muy controvertida desde el momento en que se importó para la psicología por parte del fisiólogo Hans Selye (1956).
El estrés ha sido entendido:
1. reacción o respuesta del individuo como cambios fisiológicos, reacciones emocionales, cambios conductuales, etc.
2. estímulo capaz de provocar una reacción de estrés
3. interacción entre las características del estímulo y los recursos del individuo.

EL ESTRÉS LABORAL se produce como consecuencia de un desequilibrio entre las demandas del ambiente y los recursos psicológicos y físicos disponibles en cada persona para afrontar adecuadamente estas demandas.

El estrés puede ser definido como el proceso que se inicia ante un conjunto de demandas ambientales que recibe el individuo, a las cuáles debe dar una respuesta adecuada, poniendo en marcha sus recursos para afrontarlas. Cuando la demanda del ambiente (laboral, social, etc.) es excesiva se disparan una serie de reacciones emocionales negativas o desagradables, de las cuáles las más importantes son: la ansiedad, la ira y la depresión.

El organismo humano dispone de mecanismos de protección para casi cualquier situación que produzca estrés o afecte a la función orgánica. Esta reacción al estrés tiene por finalidad conservar el equilibrio del cuerpo. La respuesta de estrés no es negativa en sí mima, si no al contrario, facilita el disponer de más recursos para hacer frente a las situaciones que se suponen excepcionales. Free Image Hosting at www.ImageShack.us

Un trabajo sin estrés puede parecer estupendo, pero es necesario que exista un grado adecuado y manejable de él. Si no hay un mínimo de estrés, de activación, el trabajo se puede tornar aburrido y poco estimulante, y acabar siendo, paradójicamente, estresante.

Una muestra de lo positivo del estrés es el trabajo bajo presión. Aquellos que tienen la habilidad de sobresalir cuando trabajan bajo crisis o contra el reloj, lo hacen por el efecto positivo del estrés.

Es deber de los empleadores, saber medir el grado de estrés provocado a cada uno de sus trabajadores en relación con su actividad, tomando en cuenta la personalidad del individuo, sus “gustos”, su vocación, sus aspiraciones a futuro, y sus creencias. Este conocimiento redundará en la salud del trabajador y en un beneficio económico y social para la empresa.

Es necesario crear actividades que logren bajar el nivel de ansiedad durante la jornada laboral para así evitar un deterioro de las reacciones cognoscitivas de los trabajadores y crear un clima de paz y felicidad laboral.

Dr. Miguel Osío Sandoval

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