¿SOY HIPOCONDRÍACO O ES QUE ME ESTOY MURIENDO DE VERDAD?

Hay personas que presentan un temor irreal a tener una enfermedad. No se encuentra una causa específica para lo que se denomina hipocondriasis, pero frecuentemente se desarrolla en personas o familiares de personas que han padecido una enfermedad. Free Image Hosting at www.ImageShack.us
La enfermedad siente la persona puede cambiar frecuentemente; una semana podría ser cáncer y la semana siguiente ser un ataque cardíaco. Por lo tanto, se supone que el trastorno lo desencadena factores sicológicos que no tienen relación con un trastorno orgánico real.

Hay personas que sienten varios sintomas y generalmente son jóvenes menores de 30 años. La somatización, se caracteriza por una variedad de síntomas, dolores, gastrointestinales, sexuales y seudoneurológicos; La somatización, fue descrito por Briquet (1859), quien la consideró una forma de Histeria, en la cual, ante situaciones de estrés en individuos susceptibles presentaban diversidad de quejas físicas. Ulteriormente, el concepto fue enriquecido por los aportes de la escuela psicoanalítica que considera la génesis del síntoma vinculada a la expresión de angustia (o sentimientos depresivos).

Los criterios clínicos para el diagnóstico son los siguientes:

• Múltiples quejas físicas de inicio anterior a los 30 años y duración de varios años, quejas que han llevado a la búsqueda de tratamiento o a un significativo deterioro social, ocupacional o en otras áreas importantes de funcionamiento.

• En algún momento, durante el curso de la perturbación, debe encontrarse cada uno de los criterios siguientes:

a) Dolor: relacionado a por lo menos 4 sitios diferentes o funciones; p. ej. cabeza, abdomen, espalda, articulaciones, extremidades, tórax, recto, durante la menstruación, en el acto sexual o durante la micción, etc.
b) Síntomas gastrointestinales: por lo menos 2 síntomas no dolorosos, v. gr.: náuseas, gases, vómitos fuera del período de gestación, diarrea o intolerancia a diferentes alimentos. Free Image Hosting at www.ImageShack.us
c) Un síntoma sexual: como indiferencia sexual, disfunción eréctil o eyaculatoria, ciclo menstrual irregular, sangrado menstrual excesivo, vómitos durante todo el embarazo.
d) Síntomas seudoneurológicos: falla de la coordinación o del equilibrio, parálisis o debilidad localizada, dificultad para deglutir o sensación de bulto en la garganta, afonía, retención urinaria, alucinaciones, pérdida del tacto o sensación de dolor, síntomas disociativos como amnesia o pérdida de conciencia, diferente al desmayo o lipotimia.

Los pacientes con este trastorno suelen describir sus síntomas en forma dramática, con muchos detalles; a menudo son prolijos pero con frecuente ausencia de información concreta específica. Sus versiones son inconsistentes; por ello, una lista de síntomas puede ser menos efectiva que una minuciosa revisión de las intervenciones médicas y hospitalizaciones para documentar un patrón de frecuentes quejas somáticas. Pueden buscar tratamiento de varios médicos en forma concurrente, ocurriendo, a veces, interferencias peligrosas. La ansiedad y humor deprimido son muy comunes y pueden ser motivo de atención en servicios de salud mental. Suele haber conducta impulsiva y antisocial, amenazas e intentos de suicidio y discordias maritales. La vida de estos individuos, particularmente la de aquellos con trastornos de personalidad asociados, suele ser tan caótica y complicada como sus historias clínicas.

El uso de medicamentos puede acarrear efectos secundarios y llevar a trastornos relacionados con sustancias. Están expuestos a un mayor riesgo de morbilidad como consecuencia de los procedimientos diagnósticos, intervenciones quirúrgicas y hospitalizaciones. El trastorno está frecuentemente asociado con el trastorno depresivo mayor, de pánico, y los trastornos relacionados con el consumo de sustancias. Los trastornos de personalidad asociados son: el histriónico, el limítrofe y el antisocial.

El curso es crónico, pero fluctuante, y raramente remite en forma completa. Es muy raro que transcurra un año sin que el individuo busque atención médica por quejas somáticas inexplicables. Los criterios diagnósticos se encuentran presentes, típicamente, antes de los 25 años, pero los síntomas iniciales aparecen en la adolescencia. Las dificultades menstruales suelen ser uno de los síntomas más precoces. Los síntomas sexuales, con frecuencia, se asocian a problemas maritales.

En el trastorno de pánico, los síntomas somáticos ocurren durante el pánico; sin embargo, ambas condiciones pueden coexistir. En el trastorno de ansiedad generalizada los síntomas somáticos asociados, el foco de la ansiedad y preocupación, no están limitados a las quejas somáticas. En los trastornos afectivos, particularmente los depresivos, las quejas somáticas están limitadas a los episodios de humor depresivo; en algunos casos puede diagnosticarse ambas condiciones.

Dr. Miguel Osío Sandoval

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